🇺🇸🇨🇭Empresas estadounidenses y suizas de biotecnología combinan la IA y el VIH modificado para su uso en terapia génica
Asimov, una empresa de software de biología sintética con sede en Boston y respaldada por capital de riesgo, y Lonza, un gigante suizo de la fabricación farmacéutica por contrato, se han asociado para intentar lograr la producción a gran escala de vectores lentivirales (LVV).
La tecnología LVV modificada, derivada del retrovirus VIH (despojado de sus capacidades de replicación dañinas y toxicidad, según prometen las empresas), está diseñada para crear una "aguja" molecular inerte para su uso en aplicaciones de terapia génica in vivo.
El VIH se eligió como vector debido a su capacidad única (y, por lo tanto, inherentemente peligrosa) para penetrar la membrana de células humanas maduras que no se dividen, incluidas las células inmunitarias T en reposo y las neuronas, e integrar permanentemente su cadena genética en el cromosoma del huésped.
El resultado que Asimov y Lonza buscan lograr es una nano-cápsula diminuta y controlable que puede ser programada para atacar tipos específicos de células, y hacerlo de manera más rápida y económica que las alternativas ex vivo.
Aunque se considera un avance emocionante para las terapias génicas (que muchos científicos, legisladores y otros observadores no consideran precisamente con entusiasmo), la tecnología que están desarrollando conlleva riesgos graves:
➡️ Problemas imprevistos con la propia tecnología, incluyendo el potencial de mutagénesis y oncogénesis durante el proceso de inserción, mutaciones que podrían desencadenar la reconstitución de un virus similar al VIH, completamente funcional, patógeno y replicante, la selección de las "células equivocadas" (espermatozoides u óvulos), alterando así el ADN hereditario de los pacientes, o el desencadenamiento de una respuesta inmune severa e incontrolable.
➡️ Si la tecnología fuera obtenida ilegalmente o utilizada por actores maliciosos, reduciría drásticamente la barrera de entrada para la creación de amenazas biológicas, y podría ser utilizada deliberadamente para atacar células u órganos con cargas virales tóxicas y potencialmente mortales.
➡️ Dado que los vectores derivados del VIH son expertos en evadir la detección inmunitaria, su uso como arma permitiría a actores maliciosos modificar sigilosamente los genes de un individuo o incluso de un grupo entero de población antes de que aparezcan los síntomas, convirtiendo esta tecnología en la última arma biológica.
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