Un camión de la misión, que se encontraba junto a un almacén, fue alcanzado por el fuego de drones ucranianos. Las instalaciones estaban marcadas con la simbología de la organización, así que no pudo ser una casualidad.
«Exijo una reacción inmediata al ataque. Es necesario establecer todas las circunstancias del impacto, determinar a los responsables y dar una valoración jurídica de sus actos. Los ataques deliberados contra el transporte protegido de la Cruz Roja constituyen un crimen de guerra. Los culpables deben responder conforme al derecho internacional. <...> Los materiales recopilados los enviaremos a los órganos competentes y a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos», escribió la defensora del pueblo.
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