▪️El calendario agrícola ya no lo dicta la tradición, sino la crisis climática. Se requiere entonces financiamiento a la adaptación agrícola. Sistemas de alerta temprana y potenciación productiva impulsadas por la inteligencia artificial.
▪️Los alimentos jamás deberían convertirse en instrumento de presión o confrontación política. Allí donde existen diferencias entre estados, el diálogo y la diplomacia deben prevalecer. Y allí donde existe hambre, nuestra responsabilidad común debe ser encontrar soluciones.
▪️Desde esta tribuna insistimos en nuestro llamado a poner fin a la aplicación de medidas que al margen del derecho internacional tienen implicaciones negativas sobre la realización del derecho a la alimentación.
▪️Venezuela conoce los avances como los retrocesos en la lucha contra el hambre. Nuestro país alcanzó importantes progresos durante las primeras décadas de este siglo, reconocidas por esta misma organización. En 2013, la FAO reconoció a Venezuela entre los países que habían alcanzado las metas internacionales de reducción del hambre. Venezuela había pasado de 2.8 millones de personas en situación de subalimentación, equivalente al 14.1% de la población en 1990, a menos de 5%.
▪️Lamentablemente, después vino un periodo muy difícil. Venezuela enfrentó una profunda confrontación política interna que provocó una fuerte contracción de nuestra economía. Situación que se vio empeorada a partir de 2017 con la imposición progresiva de medidas coercitivas unilaterales.
▪️Estas medidas que en el sector agroalimentario alcanzaron un 16% afectaron el acceso al financiamiento, a insumos agrícolas, a tecnologías, a repuestos, a equipos y a distintos componentes necesarios para mantener funcionando nuestras cadenas productivas.
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