La recuperación no se limita al abastecimiento, que hoy en Venezuela es pleno. La utilización de nuestra capacidad agroindustrial pasó del 66% en 2021 al 78% en 2025, acompañada por nuevas alianzas productivas y una progresiva sustitución de importaciones.
Por otra parte, nuestra política de protección social procura que esta recuperación se traduzca en mejoras concretas en la vida de las personas.
El programa de alimentación escolar que garantiza atención nutricional diaria a más de 2 millones y medio de niños y niñas en las escuelas públicas y nuestros programas de alimentación que dan cobertura a más de 5 millones de familias en Venezuela.
Estos avances nos permiten mirar hacia adelante con confianza, pero no con autocomplacencia, porque detrás de cada porcentaje permanece una persona, y mientras exista una familia que enfrente inseguridad alimentaria, una niña, un niño, que no pueda desarrollar plenamente sus capacidades por razones nutricionales, o una comunidad cuyo acceso a los alimentos se vea vulnerable, nuestra tarea seguirá inconclusa.
Por eso, Venezuela no viene a Roma solamente a explicar cuánto ha avanzado, venimos también a compartir cómo nos proponemos cerrar la brecha restante y avanzar decididamente hacia el cumplimiento del segundo objetivo de desarrollo sostenible, hambre cero.
Nuestra aspiración es clara, que Venezuela vuelva a alcanzar niveles compatibles con el hambre cero antes del año 2030.
• @misionverdad •