"El propio secretario de Estado de EE.UU. se ha dirigido directamente a jefes de Estado y de Gobierno en un intento desesperado por presionarlos para que cambien la posición y el voto de sus países respecto a dicha resolución", afirmó el diplomático.
Asimismo, calificó las acciones de Washington de una campaña inaceptable de intimidación política y de injerencia en las decisiones soberanas de los Estados miembros de la ONU.
