"Su presidenta Ursula von der Leyen encomendó directamente a su equipo la tarea de obligar al Gobierno de Peter Magyar a abandonar la cooperación con Rusia en el ámbito de la energía nuclear con fines pacíficos. <...> Confía en que su papel activo en la expulsión de Rosatom de Hungría y en la sustitución de la empresa rusa por una compañía occidental será 'debidamente recompensado'", señaló el organismo.
Según el ente, cualquier otra opción para construir Paks 2 será "menos eficiente y menos segura", por lo que Bruselas volvió a demostrar que "la secta globalista que gobierna la UE no tiene en cuenta la opinión ni los intereses de los húngaros".
