"En el momento en que me di cuenta de que podría ser original, desde mi punto de vista ya no me pertenecía, le pertenece a México. Sin lugar a dudas. Si es patrimonio cultural, por supuesto, debe ser entregado a México. No podía quedarme con ella", señaló tras la firma del acto de entrega y recepción.
Pontoppidan espera que ahora esta figura esté al alcance de una gran mayoría, tanto para su estudio, así como para un "encuentro con una persona del pasado", que dará la posibilidad de una investigación más profunda sobre su procedencia, su historia.
