En su declaración, el Departamento de Guerra indicó que el fin de la operación marca la transición de una misión de coalición a un esfuerzo de seguridad liderado por Bagdad. En este sentido, Washington espera que "las fuerzas iraquíes, incluido el contingente kurdo Peshmerga y otras fuerzas de seguridad en el Kurdistán iraquí, lideren las acciones futuras para asegurar Irak y derrotar a los remanentes del EI".
"EE.UU. mantiene su compromiso con la lucha contra el terrorismo y seguirá colaborando con Irak y sus socios para garantizar que el EI jamás vuelva a establecerse en territorio iraquí. EE.UU. apoya un Irak fuerte y soberano que proteja sus fronteras y a su población, y sirva de base para una cooperación comercial, diplomática y de seguridad más estrecha entre nuestros dos países", concluye el comunicado.
