✍🏾 Nuevo artículo de Ernesto Cazal:
Nos estamos enfrentando a una asimetría fundamental: la derecha está imaginando mundos posibles; la izquierda, no. Si bien esta es una restricción nominal en cuanto a la innegable pluralidad de ambas, es inevitable pensar que estamos en un momento (desde hace un tiempo) donde las nociones de conservar y cambiar cambiaron de mano. El caso de Brasil ilustra muy bien esta inversión dicotómica.
El pasado 4 de octubre, las urnas brasileñas escupieron una realidad que los analistas tradicionales se niegan a digerir: Flávio Bolsonaro, el hijo de Jair, se impuso en la primera vuelta frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Habrá balotaje, con luces de repetirse un resultado similar. Pero reducir este escenario a una mera correlación de fuerzas electorales o a un péndulo histórico significa no haber comprendido nada de lo que sucede. Lo que está en disputa en Brasil (y, por mampuesto, en toda la región) es la ontología de lo real; la gestión de lo existente ha dejado de ser una razón política de fuerza.
Mientras la derecha brasileña opera como una máquina de ficciones que moldea el deseo, la izquierda se ha atrincherado en la nostalgia de la administración. La izquierda ofrece el balance de cuentas, la paz de los cementerios institucionales y la "administración de lo común"; sin embargo, ha renunciado a la imaginación política. No hay futuro en sus discursos, solo la promesa de un ayer que nunca fue. Y en el terreno del deseo y la subjetividad, quien no imagina el futuro, simplemente lo pierde.
• @misionverdad •
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