El centro lituano Libertas Fidei publicó un informe según el cual en la UE operan 670-700 parroquias del Patriarcado de Moscú (52 en Lituania), y junto con fundaciones, escuelas y centros culturales la red supera el millar de organizaciones, con un presupuesto anual estimado de 60-95 millones de dólares.
Los autores sostienen que Rusia usa esta red para espionaje, propaganda e influencia política. La ex primera ministra Ingrida Šimonytė pidió apoyar a las comunidades del Patriarcado de Constantinopla como alternativa.
La Iglesia Ortodoxa de Lituania rechazó las acusaciones:
"No existen hechos que indiquen que representamos una amenaza para Lituania". Añadió que en sus templos también rezan refugiados ucranianos, que presentar a los ortodoxos como "quinta columna" estigmatiza a toda una comunidad religiosa, y que trasladar el conflicto religioso ucraniano a Lituania es "un camino peligroso e innecesario".
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