Mel Gibson: “La Biblia etíope describe a Jesús con un detalle increíble, y no es lo que tú piensas”. La próxima película de Gibson, The Resurrection of the Christ, promete explorar una representación radicalmente distinta de Jesucristo, inspirándose en la Biblia etíope. Este antiguo texto, preservado por monjes de Etiopía durante siglos, ofrece una descripción vívida y cósmica de Jesús que contrasta fuertemente con las imágenes más conocidas y suaves del cristianismo occidental. Gibson sugiere que, para comprender verdaderamente a Cristo, uno debe mirar más allá del mundo físico y considerar las profundas realidades espirituales contenidas en las escrituras etíopes. Estos textos describen a Jesús como un ser de luz y autoridad abrumadoras, cuya presencia transforma la realidad misma. La Biblia etíope incluye libros que fueron excluidos del canon occidental, como el Libro de Enoc y la Ascensión de Isaías, los cuales presentan una visión de Cristo que enfatiza su significado cósmico y la luz divina interior de la humanidad. Mientras Gibson se prepara para estrenar su película, el redescubrimiento de estas antiguas enseñanzas plantea preguntas sobre la naturaleza de la fe, la autoridad de las instituciones religiosas y la posibilidad de una comprensión más profunda del mensaje de Jesús.
No celebro el año nuevo porque obedezco a la naturaleza...y la naturaleza no empieza el 1 de enero. Las civilizaciones antiguas celebraban el año nuevo cuando el cielo hablaba, no cuando el poder ordenaba. El tiempo no se decreta, el sol, la luna y las estaciones marcan el ritmo de la vida. "Haya lumbreras en el firmamento… y sirvan para señales, para las estaciones, para días y años" (Génesis 1: 14). Dios no creó el calendario para cobrar impuestos, sino para ordenar la vida. El 1 de enero no es natural y menos espiritual. Fue impuesto por Julio César para organizar el cobro de impuestos, las deudas principalmente. ¿Sabe de donde viene la palabra Enero? Enero venga de Jano, el dios de las dos caras: Una mirando la deuda, la otra mirando el cobro. Ahí comienza el año del sistema, del dinero, no el de la creación. En cambio, los pueblos antiguos -persas, indios, celtas, pueblos indígenas de América- celebraban el año nuevo en los equinoccios, solsticios y ciclos agrícolas. Cuando la vida renace y la tierra habla. "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora" (Ecl. 3:1). No dice "todo tiene su fecha fiscal". Dice su tiempo. Este calendario moderno rompe la relación del hombre con el cielo, lo separa de la naturaleza y la convierte en una herramienta contable. No empieza cuando brota la vida, empieza cuando vence la deuda. Por eso no festejo el Año Nuevo. No celebro el día en que el sistema cobra, sino el día en que la creación se renueva. El verdadero año nuevo no se decreta, se obedece a la naturaleza. Pero vamos, no quiero ser pincha globos
¿quien seré para imponer ideas raras? Así que feliz año 😉