La decisión se debe al hecho de que los copresidentes nicaragüenses Rosario Murillo y Daniel Ortega se negaran a aprobar el nombramiento de Natasha Franceschi como embajadora de EE.UU. en el país centroamericano, demostrando su "total falta de voluntad para entablar un diálogo diplomático constructivo", explicó el alto cargo.
"Mantener abiertos los canales diplomáticos es la piedra angular de las relaciones internacionales. La negativa de Murillo y Ortega a aprobar la candidatura de la embajadora Natasha Franceschi, confirmada por el Congreso, una diplomática altamente cualificada y con amplia experiencia, demuestra la hipocresía de su retórica sobre el respeto mutuo, así como su deseo de montar un espectáculo político a expensas de los intereses del pueblo nicaragüense", opinó el representante de Washington.
