La pieza, que representa la cabeza de una mujer con dientes de jaguar, aretes circulares y un peinado que denotan su alto rango, fue entregada por María Pontoppidan al Embajador de México en Moscú, Eduardo Villegas. El diplomático agradeció su iniciativa y subrayó que este acto constituye un recordatorio de que el patrimonio cultural no debe ser objeto de comercio ni de propiedad privada.
"El proyecto 'Mi patrimonio no se vende' <...> consiste en que las múltiples representaciones se acercarán a coleccionistas privados y demás para ver la posibilidad de regresar voluntariamente patrimonio que en algún momento salió de manera ilegal. Y aquí nos sorprendió que una danesa viviendo en Rusia, ella por su propio pie llegó y dijo: 'me interesa saber sobre esto'", señaló el jefe de misión diplomática a nuestra agencia.


