"Existen motivos fundados para creer que los 68 ataques registrados, que causaron la muerte de 223 personas, constituyeron crímenes contra la humanidad en forma de homicidio, de conformidad con el derecho internacional consuetudinario", afirma el funcionario en un informe difundido por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
En su opinión, incluso suponiendo que los fallecidos formaran parte de grupos criminales calificados de terroristas por Washington, estas organizaciones no habían perpetrado ningún ataque armado contra la nación norteamericana que justificara el ejercicio del derecho a la legítima defensa.
