Más de medio millón de personas se manifestaron ayer en toda Francia durante una jornada de movilizaciones contra la carestía de la vida, que ha estado marcada por el incendio del ayuntamiento de Limoges, las 1.200 detenciones y graves enfrentamientos con la policía en varias ciudades.
Un joven de 17 años perdió la mano derecha a causa de la explosión de una granada lanzada por la policía en la ciudad de Saint-Etienne. Es el segundo caso. Desde el lunes el lanzamiento de granadas por parte de la policía había sido suspendido unos días antes en Lens a causa de que otro joven de 15 años también había perdido la mano.
En Tours un joven de 16 años sufre una lesión ocular grave debido a una bala de goma disparada por la policía. Un joven de 14 años en Saint-Ouen-l'Aumône sufrió lesiones graves en la mandíbula. El martes el ministro de Interior, Laurent Nuñez, anunció la apertura de diez investigaciones internas por los excesos cometidos por los antidisturbios.
Ayer la policía detuvo a 1.200 manifestantes a escala nacional. No obstante, según el Ministerio de Interior, alrededor de 6.100 personas han sido detenidas desde que en setiembre comenzaron las protestas en los barrios obreros de París.
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