Una cámara de seguridad en una vivienda de Prince Edward Island, Canadá, grabó la
caída de un meteorito en julio de 2024.
Se ha determinado que
los fragmentos recuperados corresponden a un condrito ordinario, una de las clases de meteoritos
más frecuentes en la Tierra. Se estima que la roca espacial viajaba a 60.000 km/h al ingresar en la atmósfera, reduciendo su velocidad a 200 km/h antes de golpear el suelo.