En cuanto al acuerdo sobre los cereales, lo recuerdo muy bien porque participé directamente en ese proceso. Se planteó con argumentos más o menos idénticos: que era necesario garantizar la seguridad alimentaria de los países del tercer mundo que padecían hambre; que sin el grano ucraniano se produciría allí una verdadera catástrofe y la hambruna se cobraría miles de vidas. Nosotros aceptamos.
Por lo que recuerdo, apenas un 0,2 % del grano ucraniano llegó a los mercados de África. Todo lo demás fue enviado a Europa, a países bastante prósperos, a precios normales y favorables. África no tuvo absolutamente nada que ver con aquello.
@SCF_Spanish