LA ENERGÍA VERDE ENCARECE LA ELECTRICIDAD Y PONE EN PELIGRO LA REDLos defensores de las mal llamadas energías renovables
nos dijeron que la energía del sol y del aire es grátis y que por lo tanto la factura de la luz se abarataría. Muchos se lo creyeron a pesar de que
era una mentira muy obvia. Transformar esa energía en electricidad, integrarla en el sistema y distribuirla a nuestros hogares
ha resultado ser mucho más caro que extraer hidrocarburos de la tierra y transportarlos a grandes distancias.
Las razones por las que la energía verde ha resultado mucho más cara
se conocían de antemano y se advirtió de ello a los que toman las decisiones, pero estos optaron por situar la ideología por encima del bienestar de los ciudadanos y el progreso del país. La razón de su elevado coste es que
se trata de energías intermitentes y que, al carecer su conversión en electricidad de máquinas rotatorias capaces de aportar sincronización a la red,
no contribuyen a generar estabilidad y la hacen mucho más susceptible a fluctuaciones como las que causaron el
apagón antológico de abril de 2025. Los efectos que ha tenido el exagerado aumento de energía verde en España son:
1)
La energía verde expulsa a la energía de hidrocarburos de la generación, pero su intermitencia no permite que la sustituya, lo que obliga a mantener, suplir y dotar de personal y medios la generación por hidrocarburos, aunque no se utilice la mayor parte del tiempo.
Duplicar el sistema y pagar por no producir es extraordinariamente caro. Este problema es insoluble.
2) La energía verde no se produce cuando se necesita sino que se concentra en determinados periodos con sol o viento. Por ello, al aumentar su instalación
se produce un efecto perverso de rendimientos decrecientes. Al aumentar las plantas renovables, aumenta mucho la producción cuando ya hay mucha energía verde y muy poco cuando hay poca.
La energía verde es más rentable cuanta menos hay instalada en el sistema. Este problema también es insoluble.
3) Como consecuencia,
cuando la energía verde se satura hay que tirar la que se produce de más. Es lo que se denomina vertido de las renovables.
Desde el apagón, este desperdicio de energía se ha disparado.
Producir electricidad para tirarla tiene un coste enorme, que primero asumen los productores, pero después recae sobre los consumidores y la economía del país en forma de precios más altos. Este problema también es insoluble. A mayor producción renovable, mayor desperdicio de energía.
4)
La energía verde desestabiliza la red. Este problema sí tiene solución pero
requiere costosísimas inversiones en la red que deberían haberse ido haciendo en las dos últimas décadas para no encontrarnos con
una red en riesgo permanente de caída y que constituye un freno al desarrollo, al no admitir más conexiones. Pero la solución de este problema también repercute enormemente sobre el coste de la energía verde para el país.
En resumen, la energía verde es mucho más cara porque requiere duplicar el sistema y adecuar la red, su rentabilidad disminuye cuanta más se instala y obliga a un desperdicio de energía creciente.
La apuesta que España ha hecho por las renovables desde el gobierno de Zapatero ha sido errónea y ha estado mal ejecutada. Unida a la decisión de los gobiernos de izquierda de abandonar la energía nuclear, que en ningún caso puede ser sustituida por la energía verde, constituye
uno de los mayores daños que se le han hecho a la prosperidad del país en muchas décadas.