LAS INFRAESTRUCTURAS RENOVABLES NO RESISTEN EL CLIMA QUE QUIEREN CAMBIAR
Uno de los problemas de la energía solar y eólica es que debido a su baja densidad requieren de enormes infraestructuras que al ocupar mucho terreno las hacen muy sensibles a los fenómenos meteorológicos extremos.
El reciente tifón Bavi ha destruido completamente un gigantesco parque solar costero en Zhejiang, China. El enorme parque solar, con un coste de 1.500 millones de dólares y supuestamente capaz de sobrevivir a un tifón de categoría 4 ha demostrado no serlo, y ha quedado convertido en una inmensa masa de residuos tóxicos que contaminan el mar.
Las imágenes demuestran la locura de intentar cambiar el clima construyendo infraestructuras gigantescas y frágiles con un coste enorme de dinero privado y público, dadas las grandes subvenciones de que disfrutan estos proyectos descabellados. Huracanes, tifones, tornados e incluso simples granizadas los convierten en basura contaminante.
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