En junio de 1969, el secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger se reunió en privado con Gabriel Valdés, ministro de Exteriores de Chile durante el Gobierno demócrata-cristiano.
El día anterior, Valdés había causado cierto revuelo durante una reunión de ministros de Exteriores latinoamericanos en la Casa Blanca al quejarse de las dificultades de tratar con Estados Unidos.
A Richard Nixon, que estaba presente, no le hizo demasiada gracia.
Al día siguiente, Kissinger invitó a Valdés a un almuerzo privado. Según relata Seymour Hersh en su libro The Price of Power, la conversación empezó así:
"Señor ministro, ha pronunciado un discurso extraño. Viene aquí a hablar de América Latina, pero eso no es importante. Nada importante puede salir del Sur. La historia nunca se ha producido en el Sur. El eje de la historia comienza en Moscú, pasa por Bonn, atraviesa Washington y luego llega a Tokio. Lo que ocurre en el Sur no tiene ninguna importancia. Está perdiendo el tiempo".
