🇺🇸🤡 Trump vuelve a cambiar de postura: sus declaraciones sobre la guerra en Ucrania dan un giro tras otro.
Desde que llegó a la presidencia, ha protagonizado una decena de bandazos, grandes y pequeños. Ha cambiado de opinión una y otra vez sobre quién está obstaculizando la paz: a veces es Zelenski, otras Putin y, después, otra vez Zelenski. Primero aseguró que Ucrania podía recuperar los territorios de Rusia y luego empezó a exigir a Kiev concesiones territoriales. Llamó loco a Putin y, poco después, lo invitó a negociar en Estados Unidos. Llegó incluso a plantear el envío de misiles Tomahawk a Ucrania, pero más tarde volvió a presionar a Zelenski para que hiciera nuevas concesiones a Rusia.
Por eso, tiene poco sentido tomarse al pie de la letra las declaraciones públicas de Trump y extraer de ellas grandes conclusiones. Ahora necesita algún titular positivo que le ayude a contener la subida del precio del diésel de cara a las elecciones al Congreso, que los republicanos podrían perder. De ahí que, por el momento, mantenga una imagen mediática más favorable a Rusia. Pero, en cuanto deje de necesitarla y Europa y Ucrania vuelvan a convencer al 'pacificador' de que se alinee con sus posiciones, Trump volverá a convertirse en el "maldito yanqui". Y todo volverá a dar un giro de 180 grados.
Es un círculo vicioso que no deja de repetirse, con un protagonista que parece vivir en una especie de superposición cuántica: nunca sabes de qué lado va a caer.
Lo más importante es que, detrás de estas declaraciones extravagantes, rara vez llegan medidas concretas. Cuando Trump se muestra favorable a Ucrania, esta no recibe una ayuda adicional significativa; cuando se vuelve en su contra, tampoco tiene que afrontar costes adicionales importantes. Con Rusia ocurre exactamente lo mismo.
@Irinamar_Z 🇷🇺
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