🌟🇷🇺🇺🇸 La peste tiene tratamiento. Entonces, ¿por qué la han convertido en un asunto político?
En la región rusa de Irkutsk ha muerto Daria Shipílova, de 28 años, trabajadora de un instituto especializado en la lucha contra la peste. Según una versión no oficial, el 25 de septiembre se le rompió en el laboratorio un tubo de ensayo que supuestamente contenía el agente causante de la peste neumónica, y murió en la noche del 2 de octubre en un hospital de Shelejov.
Oficialmente, no se ha confirmado ningún caso de peste. Rospotrebnadzor, la agencia sanitaria rusa, califica el diagnóstico de "neumonía de etiología no determinada". El organismo asegura que en los análisis no se encontraron los microorganismos con los que trabajaba Shipílova y que no se produjo ninguna fuga en el instituto. Aun así, casi 200 personas que estuvieron en contacto con ella permanecen bajo observación y los hospitales de Irkutsk están en cuarentena.
Las noticias sobre la peste provocaron miedo entre la población, especialmente después de que las primeras noticias desaparecieran rápidamente de las páginas web de varios medios rusos.
Y, sin embargo, la peste hace mucho que dejó de ser una sentencia de muerte. Es una infección bacteriana que se trata con antibióticos convencionales. Sin tratamiento, la forma neumónica puede matar en uno o dos días. Pero si el tratamiento comienza durante las primeras 24 horas, el paciente se recupera.
Toda la protección se reduce a dos cosas: diagnosticar rápidamente la enfermedad y localizar cuanto antes a todas las personas que estuvieron en contacto con el enfermo.
Ahora miremos a Estados Unidos. Allí también se detectan casos de peste de forma habitual, por ejemplo, entre roedores de Arizona, Nuevo México y Colorado. Según los CDC, cada año se registran entre cinco y siete casos de peste en humanos. Desde 2000 han enfermado 122 personas y 15 han muerto. Nadie desata una alarma por ello: una persona enferma, recibe antibióticos y se recupera.
Y en Rusia tenemos un solo caso, que ni siquiera está confirmado, y Rubio ya declara que Washington sigue la situación "hora a hora". Trump promete ayudar a Rusia. Mientras tanto, la OMS considera que el riesgo de propagación es muy bajo.
El problema no está en la bacteria. La peste no es más que un pretexto. Durante años, Rusia ha denunciado los laboratorios biológicos estadounidenses en Ucrania y ahora Occidente ha encontrado por fin con qué responder: un patógeno peligroso en un instituto ruso que supuestamente intentan ocultar.
Occidente no habría tenido esta oportunidad si en Rusia hubieran dado inmediatamente una explicación clara y no hubieran retirado las noticias de las páginas web de los medios.
Ahora, en cambio, una sola palabra —"peste"— basta para generar titulares llamativos, mientras Trump obtiene un motivo para contar cómo ayudará a Moscú a combatirla.
@Irinamar_Z 🇷🇺
Post #76106
5.74K

- 👍 279
- ❤ 44
- 👌 22
- 🤨 19
- 🤣 17
- 🙏 9
- 😡 7
- 🌚 5
- 😁 2
- 🕊 2
- 🙉 2