La crisis sistémica global ha convertido la ingobernabilidad global en el rasgo definitorio de nuestra era: el orden atlántico, incapaz de gobernar su declive, arrastra a la humanidad hacia la guerra nuclear.
Por José Luis Preciado
Las instituciones políticas, económicas, militares y financieras creadas para administrar el orden surgido de la Segunda Guerra Mundial y consolidado después de 1991 parecen cada vez menos capaces de gobernar las consecuencias del sistema que ellas mismas produjeron. El geoestratega Dennis Small formula el problema mediante una palabra más precisa que “caos” o “barbarie”: ingobernabilidad. Vladímir Putin, en su intervención ante el Club Valdai, lo formula como una pregunta sobre la posibilidad de construir principios comunes antes de que la acumulación de conflictos empuje a la humanidad hacia escenarios catastróficos; Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, lo reduce a una interrogante todavía más elemental: si la humanidad es capaz de gobernarse a sí misma.
La crisis sistémica mundial comienza justamente allí donde deja de ser posible explicar cada incendio por separado. Una elección polarizada en Brasil, una revuelta social en Francia, la erosión industrial alemana, un desahucio que moviliza a decenas de miles de españoles, la militarización del Báltico, la amenaza de una escalada nuclear en Kaliningrado, la guerra contra Irán, la reorganización tecnológica del Pentágono, la presión estadounidense sobre América Latina, el deterioro del mercado de bonos o el nerviosismo europeo ante la escasez de diésel parecen pertenecer a archivos diferentes. Sin embargo, la coincidencia temporal de esas crisis no es necesariamente su aspecto más importante. Lo decisivo es que todas revelan una reducción del margen de maniobra de los Estados y una incapacidad creciente para reconciliar objetivos que durante décadas podían coexistir: crecimiento y estabilidad monetaria, apertura económica y soberanía industrial, expansión militar y bienestar social, democracia electoral y cohesión política, hegemonía internacional y legitimidad doméstica.
Por eso la ingobernabilidad no debe confundirse con la ausencia de gobierno. Puede haber presidentes, parlamentos, bancos centrales, tribunales, ministerios, servicios de inteligencia y alianzas militares funcionando a pleno rendimiento y, sin embargo, existir una crisis de gobernabilidad. Gobernar no consiste simplemente en conservar instituciones, sino en disponer de instrumentos capaces de producir resultados materiales aceptables para una sociedad. Un Estado que puede emitir dinero pero no fabricar los transformadores de su red eléctrica, que puede elevar el presupuesto militar pero no reconstruir cadenas industriales críticas, que puede prometer crecimiento pero depende de energía importada, que puede aprobar sanciones pero necesita materias primas de los países sancionados, empieza a descubrir la diferencia entre poseer poder jurídico y conservar capacidad material.
Ahí aparece uno de los puntos más fecundos del diagnóstico de Einar Tangen, investigador del Instituto Teihe. Durante décadas, buena parte de las élites estadounidenses y europeas trataron la manufactura de bajo margen como una actividad prescindible. Tornillos, maquinaria intermedia, fertilizantes, fundición, componentes eléctricos, materiales, astilleros y procesos industriales básicos podían desplazarse hacia territorios más baratos porque el verdadero valor, se decía, estaba en el diseño, las finanzas, la propiedad intelectual y los servicios. La empresa debía maximizar el retorno del accionista; el Estado debía facilitar mercados; el capital debía desplazarse hacia donde obtuviera mayor rentabilidad. El resultado fue racional desde la contabilidad de cada corporación y potencialmente desastroso desde la contabilidad estratégica de las naciones. Una economía puede importar durante décadas los objetos cuya producción abandonó, hasta que una guerra, una sanción, un bloqueo, una pandemia o una ruptura logística transforma la eficiencia obtenida en vulnerabilidad acumulada.
leer mas
🔹✔️ Para suscribirse🔹
📱 InfoDefenseESPAÑOL
📱 InfoDefense
Web-site
Post #30424
906