Estados Unidos e Irán protagonizaron este martes una jornada de escalada militar, marcada por ataques cruzados que elevaron el riesgo de una confrontación regional de mayor alcance.
La escalada comenzó tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense cerca del estrecho de Ormuz, un incidente que Washington atribuye a Teherán y que desencadenó una inmediata respuesta ordenada por el presidente Donald Trump.
La respuesta iraní no tardó en llegar. De madrugada, la Guardia Revolucionaria anunció el lanzamiento de 21 ataques en tres países, en una nueva oleada de ataques con drones y misiles contra instalaciones militares estadounidenses en varios puntos de Oriente Próximo. Entre los objetivos señalados por Teherán figuraban la sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Bahréin y una base aérea utilizada por las fuerzas norteamericanas en Jordania.
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