Esta imagen revela las consecuencias de una catastrófica colisión entre dos galaxias que sucedió hace cerca de mil millones de años. ¿El resultado? Una única galaxia con una forma muy extraña llamada NGC 7252.
En el corazón del remanente de esta fusión hay una fascinante “miniespiral”, un disco giratorio de gas brillante con regiones de formación estelar. Utilizando el instrumento VIMOS (VIsible Multi-Object Spectrograph) instalado en el Very Large Telescope de ESO, los astrónomos fueron capaces de medir el movimiento del gas dentro de este disco, permitiéndoles cartografiar su rotación.
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CAF Las consecuencias de una colisión galáctica.