¿Y SI LA COSOBERANÍA DE CEUTA Y MELILLA YA SE HA NEGOCIADO O ESTÁ EN CAMINO DE SER ACORDADA?
Hay algo que se nos escapa. Una pieza del puzle que no termina de encajar en todo lo que está ocurriendo entre España y Marruecos. En apenas dos meses hemos asistido a la entrada repentina de más de 80.000 personas en Ceuta, coincidiendo con incursiones de buques de guerra marroquíes en aguas españolas. A ello se suman las denuncias sobre drones marroquíes sobrevolando las ciudades, el descubrimiento de túneles utilizados para introducir clandestinamente a decenas de personas, las reivindicaciones territoriales expresadas por varios ministros marroquíes y una creciente e intencionada inseguridad en las dos ciudades españolas.
Y mientras todo esto ocurre, el Gobierno de Pedro Sánchez insiste en minimizar los incidentes y agradecer la cooperación de Marruecos. La entrada de buques militares extranjeros en aguas españolas ha llegado a calificarse oficialmente de “hecho puntual”, pese a que las incursiones se prolongaron durante varios días.
Ahora conocemos, además, las declaraciones de un pescador ceutí a COPE que asegura que la presencia de patrulleras marroquíes en las aguas de Ceuta es prácticamente diaria. ¿Cómo hemos llegado a normalizar esta situación que ya no parece tanto guerra híbrida sino guerra clásica?
Llevo mucho tiempo advirtiendo de que una eventual cosoberanía de Ceuta y Melilla jamás tendría por qué anunciarse públicamente con ese nombre. Podría presentarse como un acuerdo de cooperación bilateral, de gestión conjunta de fronteras, de control de la inmigración o de seguridad marítima pero aquí la denominación sería lo de menos, lo verdaderamente importante sería conocer las competencias y facultades que España estaría dispuesta a compartir con Marruecos.
Y precisamente hace unos días, Mohamed VI anunció ante el Parlamento marroquí que el actual modelo de cooperación migratoria con España está agotado y planteó un nuevo enfoque de asociación y desarrollo compartido. Una declaración que merece especial atención en el contexto actual.
Conviene recordar también que Hassan II ya planteaba hace casi cuatro décadas la necesidad de abrir las negociaciones con España sobre el futuro de Ceuta y Melilla, sin exigir necesariamente una entrega inmediata de ambas ciudades, sino un estatus especial antes de la entrega total. Esa reivindicación territorial marroquí nunca ha desaparecido.
No afirmo que exista un acuerdo secreto de cosoberanía, porque no hay pruebas de ello. Pero considero que la acumulación de acontecimientos, la insistencia de Rabat y la actitud pública del Gobierno español justifican una exigencia de transparencia mucho mayor.
¿Qué ha negociado realmente Pedro Sánchez con Marruecos? ¿Qué contiene ese nuevo marco de cooperación anunciado por Mohamed VI? ¿Se está preparando una fórmula de gestión compartida que, sin llamarse cosoberanía, termine otorgando a Marruecos competencias sobre espacios de soberanía española?
Porque hay algo que no encaja. Y FELIPE y su gobierno deben explicarlo, ya sea este, o el que salga después del 29 de noviembre.
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Forwarded from Alicia en el país de las mascarillas