Cuando una mayoría de la gente, de todo el espectro ideológico, se va dando cuenta de que todo es una comedia, el sistema lo detecta por los teléfonos móviles y los algoritmos; mucho antes de que nosotros lo sospechemos, ponen en marcha eventos de indignación con el fin de movilizar a ambos bandos a través del miedo y el odio: si no votamos nosotros, lo harán ellos y ganarán.
Tengo por seguro que generan noticias deliberadamente para que los de izquierdas odien a los gachas, y para que los de derechas odien a los perroflas.
Entonces se suceden decisiones del gobierno cuyo único sentido es ofender, alterar y provocar. Es ahí cuando, al darse la reacción, se la muestran al otro bando para promocionar la idea de que deben“hacer algo, o ganarán”.
Sin darse cuenta, unos y otros pierden las referencias de quienes son los enemigos reales, todos los de arriba, y de quienes son sus compañeros de lucha: todos los de abajo. Entonces empezamos a pelear entre nosotros abajo, mientras ellos obtienen lo que quieren, la polarización que conduce a la ilusión de las urnas: ¡a por ellos!
Infantil y básico, pero caen millones. Unos, que esta vez ganaremos por fin, y los otros, que si vienen los fascistas perderemos todo. Es una ilusión, pues no gana quien sale de las papeletas, nos muestran al “ganador” que a ellos les venga bien en ese momento, porque todos son suyos. Para que la gente vote hay que ponerles delante un señuelo, una zanahoria. Nos gusta el juego, apostar, somos bastante ludópatas, y las elecciones no dejan de ser un juego de azar, salvo que jugamos con cartas marcadas, con dados lastrados, con bolas alteradas.
Pero cuánta más indignación, más ganas de tirarles votos a la cara a los supuestos contrarios.
Ceuta, el campamento de Sol, el no echarlos, las provocaciones constantes, los “fachas” agresivos, los perroflautas cantando… ¿pero no ve usted que es todo un guion escrito por el mismo equipo y dirigido por los mismos directores, que trabajan para unos productores que lo pagan todo (con nuestro dinero, claro).
Tooooooodos quieren una sola cosa: que usted VOTE.
Por eso arrecian las ofensas a unos y a otros, saben que el enfado acaba en el colegio electoral bajo el engaño de “¡hacer algo!”
Pero si no cuentan los votos (o lo hacen pero solo para ellos), si no sale lo que el pueblo elige ¿qué más da lo que usted vote? Yendo solo consigue decirles “podéis seguir mintiendo, yo os creo, por eso voto”.
Un aullido.
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Forwarded from EL AULLIDO CANAL Fernando López-Mirones